Facundo y Dolores viven la aventura de atravesar todo el continente americano transportándose en un 3CV, partiendo desde Mar del Plata y teniendo Alaska como destino final. Mundo&Motor habló con ellos durante su estadía en Guatemala, hasta ahora uno de sus países favoritos.
Me dirigía a entrevistar a “Facu y Loli”, con mi única referencia de que eran una pareja de argentinos aventureros quienes planearon un viaje para atravesar todo el continente americano. Mientras imaginaba la magnitud de tal travesía, encontré un automóvil muy llamativo estacionado sobre el boulevard Los Próceres, con el capó levantado. Era un 3CV, igual al carro que transporta a estos aventureros. ¿Casualidad? Eran Facundo y Dolores, quienes limpiaban el motor manchado de aceite. Me detuve a ayudarlos e intenté consolarlos seguro de que en su caso estos problemas no suceden a menudo. “No tenés idea de lo que hablás”, respondió Facundo con su cara molesta y cansada, levantando la ceja izquierda. Resulta que no cerró con fuerza la tapadera de la aceitera y al arrancar se salpicó todo el motor. “Es un error humano, como varios que hemos sufrido, pero así aprendemos. Es una locura”, comentó.
Desde sus primeros años de universidad, Facundo tenía en mente realizar un viaje por tierra, comenzando por Mar del Plata, Argentina, lugar donde nació y creció. Arribar a lugares, admirar la naturaleza y conocer personas eran los puntos de aventura que Facundo deseaba alcanzar, quien añade “soy de espíritu inquieto y siempre fui rebelde, sí logro adaptarme a la sociedad y a la modernidad, pero no me conforman. Siento como si hay muchas cosas qué cambiar. Con este sentimiento de frustración hacia la ciudad y la rutina, me surgió la idea de hacer algo distinto, y así se forjó este viaje”.
Ya graduado de ingeniero agrónomo conoció a Dolores, profesora de artes plásticas, de quien se enamoró. Él desconfiaba un poco del noviazgo porque el deseo de hacer el histórico viaje seguía en pie y no quería dejar más de dos años sin pareja a Loli, como le dice con cariño. “No importa, yo te acompaño”, fueron las palabras de Dolores.
Compraron un Citroën 3CV, fabricado en Argentina, y se dirigieron a Bariloche para hacer un viaje de práctica. Recorrieron cuatro mil kilómetros con éxito y comenzaron los planes de llegar hasta las montañas de Alaska.
“Guatemala, desde el nombre ya es bonita. Entramos predispuestos a conocerla a fondo. Así fue como visitamos Antigua Guatemala, el Triángulo Ixchil, Cobán, Semuc Champei, Quiriguá y Tikal; también hemos visto el lado de pobreza que sufre el país”.
Disfrutar y sobrevivir
Para los amigos, Facu y Loli eran los héroes al iniciar la cruzada, pero las familias no pensaban igual. Primero, creían que el proyecto tenía muchos riesgos, como posibles problemas de salud y peligros por delincuencia. Y, segundo, la familia de Dolores quería que se casaran antes del viaje. El primer problema lo ignoraron, mas el segundo no. Contrajeron matrimonio en 2007 y en diciembre de ese año arrancaron motores hacia Alaska. A este largo viaje lo titularon América en Citrö.
Bajaron a Tierra del Fuego, la provincia más meridional de Argentina ubicada en la región patagónica. Luego subieron toda Bolivia por la Cordillera de los Andes. No bajaron a la costa, permanecieron en el camino de las montañas. En Colombia embarcaron en un contenedor a Panamá y en días tocaron suelo chapín. “Guatemala, desde el nombre ya es bonita. Entramos predispuestos a conocerla a fondo. Así fue como visitamos Antigua Guatemala, el Triángulo Ixchil, Cobán, Semuc Champei, Quiriguá y Tikal; también hemos visto el lado de pobreza que sufre el país”.
Para financiar el viaje Dolores fabrica bisutería y Facundo vende postales con fotografías tomadas durante el viaje. “Hemos tenido pocas dificultades con el dinero, como no encontrar lugar apropiado donde dormir y tener que pasar noches adentro del carro, pero para eso nos metimos a hacer esto, nos hemos olvidado de esos lujos desde que salimos de Mar del Plata”, explica ella.
El dúo espera llegar a su destino final en junio de este año, aunque no se molestarían si llegara un atraso, porque en su camino siguen conociendo personas y lugares interesantes. “Pensamos enviar de regreso el carro a Argentina en barco y nosotros en avión. Nos quedaremos en un lugar y tendremos muchos hijos. Teníamos la idea de encontrar en este viaje un lugar donde quedarnos y criar a nuestros niños, pero la distancia nos ha enseñado que Mar del Plata es nuestro hogar”, concluye Facundo.
El pequeño poderoso
La pareja adquirió un Citröen 3CV para ayudarle a Facundo a trabajar en el campo, pero ambos ya tenían la idea de realizar el viaje en el carro. Este 3CV está diseñado en Francia y fabricado íntegramente en Argentina. Es un clásico 2CV del año 1970, pero en el país sudamericano le hicieron algunas modificaciones. Tiene dos cilindros, 602 centímetros cúbicos y a sus 40 años ya han recorrido más de 42 mil kilómetros en este viaje. “Tiene un poder increíble. Un amigo arqueólogo nos invitó a su casa cerca de las cuevas de Lankín. Se rió cuando supo cuál carro llevábamos, porque el camino requiere modalidad 4X4. Se asustó en el momento en que llegamos y creo que todavía se pregunta cómo hizo el carro para subir esas fuertes pendientes”, comenta el argentino.
El 3CV también es conocido como Citroën Ami, lo cual significa “amigo” en francés, y fue fabricado desde 1961 hasta 1978. El carro de América en Citrö, famoso por su fidelidad motora, no ha dado problemas hasta ahora. “En Argentina tenemos el dicho ‘lo atamos con alambre’, y eso es lo que nosotros hemos hecho con el carro, porque si pasamos carreteras difíciles y se cae algo lo atamos y seguimos adelante hasta que podamos llamar a nuestro mecánico de cabecera”, confiesa Dolores.
La bitácora americana
Comunicarse con familiares y amigos, así como con todas las personas que los aventureros van conociendo en el viaje, resulta muy caro y casi imposible. Por tal razón, Facundo creó el blog http://americaencitro.blogspot.com/ el cual alimenta con sus fotografías y poéticos textos acerca de sus experiencias y descubrimientos. El sitio cuenta con 100 seguidores oficiales, más otros quienes no gustan de Internet, pero entran al sitio solamente para enterarse de lo nuevo de América en Citro.
“Me encanta escribir en el blog porque es la única manera de compartir con todos esta vivencia. Lo actualizo cada vez que tengo oportunidad de usar Internet gratis, así que puede ser cada dos días o cada dos meses. Además tenemos respuestas en la sección de comentarios, donde nos dan ánimos y saludan”, confiesa el viajero, quien en una de sus últimas entradas anuncia su despedida de México, acompañada de una fotografía de él junto a Dolores y el 3CV sobre la arena de Playa del Carmen.
“A medida que nos alejamos dejamos de ver. A medida que dejamos de ver, dejamos de sentir. Y cuando dejamos de sentir, olvidamos. Y las fábulas vuelven a tomar el lugar de las cosas. Tal es el efecto de la distancia y el tiempo, que lo distorsionan todo. Poco importa a través de que lente se filtre la realidad, o quien la esté observando, cuando los pies están enterrados en el aquí y el ahora”, escribe Facundo en su bitácora virtual, mientras recuerda los lugares y personas quienes lo han ayudado durante estos más de 750 días de exploración.
Facu y Loli visitaron la sala de ventas de Citröen en Guatemala, donde recibieron ayuda técnica para revisar el carro y conocieron a algunos periodistas interesados en saber de ellos. Al terminar mi entrevista y una rápida sesión de fotos, me regalaron una postal y agradecieron la ayuda proporcionada por limpiar el motor de aceite.
“A la próxima reviso yo el motor, de ver todo lo que le hemos hecho al carro, creo haber aprendido muchísimo”, le dijo Dolores a Facundo y sonrieron. Ambas sonrisas no son difíciles de imaginar durante su viaje, luego de ver las fotografías en el blog. En todas se muestran contentos y felices de estar en medio de la realización de su sueño. “Ha sido duro, pero las fotos no mienten, la estamos pasando increíble, a todo dar”, concluye Facu.