El Rally Dakar

Peligrosa por extrema, difícil para hombres y máquinas, esta travesía se ha coronado como uno de los retos más complejos del deporte motor.  Aquí te explicamos en qué consiste, cuáles son sus riesgos y en por qué es controversial.

En 1977 Thierry Sabine se perdió en las arenas del desierto y pensó que era un buen lugar para un rally.  Un año después debutaba el antes conocido Rally París-Dakar, como recorrido anual fuera de camino.  Hoy es organizado por la Amaury Sports Organization -ASO-.  En sus tiempos arrancaba en París y terminaba en Dakar, capital de Senegal.  En 2009, lamentablemente, ciertas amenazas surgidas en Mauritania obligaron a llevarlo a cabo en América del Sur.  Este año se ha realizado de nuevo entre Argentina y Chile, para mantener su vocación transnacional.  Pueden participar tanto pilotos aficionados como profesionales; no obstante, se estima que más del 80 por ciento de ellos pertenece a la primera categoría.

En un día típico los recorridos pueden ser relativamente cortos o hasta de 800 á 900 kilómetros, durante los cuales se han de sortear los peligros del camino, la inclemencia del clima, las diferencias legales entre los países que se visiten y, el peor obstáculo, al cansancio.  Sin embargo, el piloto guatemalteco Francisco Arredondo, quien se vio obligado a abandonar la actual justa por desperfectos de su moto, dijo en una entrevista cuando anunció su retiro que el peor enemigo era el camino.

Cambiar de rutas no ha sido raro para este encuentro deportivo.  Por ejemplo, en 1994 empezó y terminó en París y encima, por quejas del alcalde de la ciudad, debió trasladarse de los Campos Elíseos a Euro Disney.  Así, ha cruzado ciudades como París, Algeria, Dakar, Túnez, Trípoli, Ciudad del Cabo, Granada, Agadez, Arrás, Madrid, El Cairo, Marsella, Sharm el-Sheik, Clermónt Ferrand, Barcelona, Lisboa y varias de América del Sur, como Buenos Aires, Valparaíso y Antofagasta.  El recorrido por Atar y los cañones y dunas de Mauritania son algunos de los más difíciles que se enfrentan en una ruta fuera de camino.

En 2008 fue cancelado por amenazas terroristas, hecho que la prensa africana calificó como la sentencia de muerte del Dakar.  Pero varios países centroeuropeos ofrecieron sus territorios, entre ellos la República Checa y Hungría, por lo que ASO decidió establecerla entre Hungría y Rumania, ese mismo año.

Las principales categorías, o clases, de Dakar, son motos, autos y camiones T4.  Las motos pueden ser Maratón, o sea de producción sin modificar, con motores de más o menos 451 cc, o de superproducción, es decir, modificadas.  También están las de cuatro ruedas, de más o menos 500 cc.

Los autos pueden ser de menos de 7,716 libras, subdivididos en T1, o mejorados para fuera de camino; T2, fuera de camino de producción en serie y de clase abierta: si califican por peso, como camiones SCORE internacionales (como los que participan en la carrera Baja 100).  En realidad, se ve de todo, desde el famoso Mitsubishi Pajero/Montero, ganador siete años seguidos (2001-2007), a Rolls Royce groseramente modificados.  Siguen los llamados “camions” o “lorries”, que pesan más de 7,716 libras, subdivididos en T4 y T5.  Los últimos son para dar mantenimiento y soporte a los competidores.

El Dakar “es una vulgar muestra de opulencia en lugares en donde la humanidad continúa muriendo de hambre y de sed”.  L’Osservatore Romano

Tal vez la más famosa víctima de Dakar sea su mismo fundador: el 14 de enero de 1986 lo reclamaron las arenas del desierto de Malí cuando el helicóptero en el que volaba cayó sobre una duna a causa de una tormenta de arena.  Allí también murieron el cantautor Daniel Balavoine, el piloto François-Xavier Bagnoud, la periodista Nathalie Odent y el ingeniero Jean-Paul Lefur.

Jutta Kleinschmidt (Colonia, Alemania, 1962) estudió Física y trabajó para BMW.  En 2001 se convirtió en la primera mujer en ganar en una carrera Dakar.  En la foto, cuando competía en su BMW X3 en 2007.

Francisco Arredondo ha participado en varios Dakar en motocicleta.  La prueba es difícil, casi infernal, debiendo aguantar temperaturas extremas, fatiga y, sobre todo, al camino mismo.





Otros artículos en esta sección