-La fobia al volante no es un mito-

Si al momento de tomar el timón para conducir comienzas a sudar, te pones nervioso y la ansiedad te controla es casi seguro que padeces de un miedo patológico llamado amaxofobia, un trastorno que no es muy conocido, pero que lleva a quienes lo sufren a tenerle pánico a conducir un automóvil.

Cada vez que se pone al volante Pedro* padece un sufrimiento angustiante.  Su mente es una maraña de pensamientos negativos, como que algo le va a ocurrir mientras va manejando, y esto se manifiesta en su cuerpo por medio de sudores, taquicardia, mareos y dolor de estómago.

Lo mismo le ocurre a Sonia*, quien evita por todos los medios ponerse al volante y prefiere cederle el lugar a su esposo, pues la sola idea de conducir la inquieta, comienza a sudar frío y el corazón le palpita aceleradamente si debe rebasar a otro vehículo.

Pero estos síntomas parecen no ser problemas de pocos.  Muchos de los afectados nunca los confiesan y utilizan cualquier forma de transporte antes de pasar por el amargo trago de conducir.  Sin embargo, hay quienes se atreven a ir a consultas a pedir ayuda para superar este trastorno, que los expertos han dado por llamar amaxofobia.

La amaxofobia no es otra cosa que el miedo excesivo a conducir, explica Carlos Díaz, psicólogo clínico de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental.  Según el diccionario, el vocablo se deriva de dos palabras griegas: fobia (miedo) y amaxo (carro o carruaje).

Los especialistas coinciden en que este mal es el resultado de un proceso que lleva al paciente a sentir al tráfico como una amenaza, ver a los demás conductores como peligrosos y sentirse incapaz de afrontar la conducción, a la cual ve como a un reto insuperable, señala el profesional.

La fobia a manejar ha ido aumentando en los últimos años, aunque la sociedad todavía no es consciente de su extensión ni de su importancia, explica Juan Carlos Zetina, psicólogo clínico.  “Lo que ocurre con este tipo de trastornos es que ni los propios afectados quieren reconocerlo, pues no es fácil decirle a los demás que se tiene miedo a conducir”, señala el profesional.

¿Por qué tengo miedo?

Las causas por las que alguien evita ponerse al volante son muchas, explica la licenciada Magda de Garrido, directora de la Fundación Juvenfami.  “Es posible que tú mismo lo seas o conozcas a alguien cercano que lo sufra”.

“Las personas que padecen el trastorno, en su mayoría mujeres, es posible que hayan experimentado o presenciado algún accidente automovilístico y a partir de entonces hayan desarrollado la fobia”, dice la profesional.

Pero no solo ellas, también las personas con baja tolerancia al estrés y quienes sufren de agorafobia (miedo a los espacios abiertos) pueden ser víctimas de este trastorno, dice la licenciada Garrido.

Los profesionales explican que este desorden puede comenzar a manifestarse cuando una persona conduce normalmente, pero sin saber por qué comienza a tener crisis de ansiedad en determinadas situaciones de tráfico.  Ante ella, sin dejar del todo de conducir, reduce significativamente el manejo hasta perder la libertad por completo.

Otros desencadenantes de esta alteración pueden ser conducir bajo un clima adverso, en medio de mucho tráfico, circulación nocturna, la responsabilidad de llevar ocupantes en el automóvil, especialmente niños, desplazarse en un vehículo de poca potencia o conducir un carro prestado, señalan los expertos del sitio amaxofobia.com.

Me siento frustrado

El psicólogo Carlos Zetina asegura que quienes padecen este trastorno llegan a experimentar sentimientos de inferioridad y de dependencia por no atreverse a conducir un automóvil.  Además, su estilo de vida cambia, ya que en muchas ocasiones dejan de asistir a actividades con tal de no utilizar el vehículo.

Tal es el caso de Esteban*, quien a pesar de tener su licencia en regla y de poseer vehículo, prefiere pagar taxi para realizar sus trámites, pues es más “cómodo”, se justifica.  Sin embargo, la realidad es que le da “miedo provocar un accidente”, confiesa.  El problema es que renunciar a esta actividad merma su libertad de movimiento, llegando al extremo, por ejemplo, de no asistir a reuniones familiares o de amigos por su temor a conducir.

“Al alivio por dejar de pasar pánico, suele asociarse una cierta frustración por no ser capaz de hacerlo”, señalan los psicólogos de amaxofobia.com, quienes han escuchado comentarios de sus pacientes como “me siento estúpido…”, “tengo envidia de mis amigas…”, “cuando veo a otras mujeres conduciendo me siento inferior a ellas...”.

Los efectos sobre nuestra valoración como conductores se ve afectada cada vez más, y cada experiencia nos hace sentir más temor y ansiedad.  Llega un momento en el cual el único alivio es renunciar a conducir, convirtiéndose en la única solución.


“Al alivio por dejar de pasar pánico, suele asociarse una cierta frustración por no ser capaz de hacerlo”, señalan los psicólogos de amaxofobia.com

Con las manos al volante

Para el licenciado Carlos Díaz, cuando alguien cede y evita conducir alimenta su sentimiento de incapacidad y crece el miedo, pues lo más importante es enfrentar al problema.

Los profesionales coinciden en que no todos los amoxofóbicos son iguales.  Están aquellos en los cuales este miedo se presenta de manera circunstancial y hay quienes se paralizan ante el acto de manejar.  También hay niveles, en algunos es más intenso que en otros.

Ante ello, lo primero es identificar a qué exactamente se le tiene miedo, luego usar la creatividad para enfrentar ese temor.  Por ejemplo: buscar quién le haga compañía mientras lo domina, no recorrer distancias largas al inicio, no transitar lugares muy congestionados, no conducir de noche y evitar cualquier distractor que impida un buen nivel de concentración, expresa la psicóloga Garrido.

Si a pesar de aplicar los consejos anteriores no se logra superar esta fobia, es recomendable buscar ayuda psicológica para mejorar el autocontrol emocional y aprender técnicas de relajación y otras que pueden ser de gran ayuda, dicen los expertos.

Al final, los profesionales coinciden en que el miedo a conducir puede superarse y así utilizar el automóvil cuando se quiera o se necesite. 

Decálogo de un amaxofóbico

El psicólogo clínico y profesor de autoescuela Francisco Javier Díaz, en su sitio Web, ha creado un decálogo para que sirva de orientación a quienes creen padecer de este trastorno.


*Nombre ficticio.

Por Jeovany Ibañez




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