| La Guatemalita y el Volkswagen |
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Al compartir con el maestro Efraín Recinos se tiene la sensación de estar con alguien conocido desde hace mucho tiempo. Sin embargo, las creativas sorpresas no dejan de asombrar, reforzando la percepción general de que se trata de un privilegiado genio, lleno de energía positiva y buen corazón.
La corriente del arte llamada naturalismo se caracteriza por plasmar la biosfera en cada pieza. En la arquitectura, a Antoni Gaudí se le considera como uno de sus mayores exponentes. Mucha de su obra no se ha concluido, por lo cual esa escuela sigue vigente.
Con una aproximación distinta, el ingeniero Efraín Recinos alcanza niveles más amplios, a través de lo que él mismo ha bautizado como Arquitectura de Integración, en la cual se reúnen tanto elementos vivientes como inertes.
A partir del alto costo de la arquitectura, el maestro Recinos la considera como la más cara de las artes; de esa manera, las formas de la obra del maestro mantienen armonía con el paisaje, los materiales y colores del entorno.
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Algunas de sus creacionesAdemás de ser el moldeador del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, enriquecedor del Conservatorio Nacional de Música y otras obras de gran magnitud, el trabajo del maestro Recinos está diseminado en muchos países. Uno de sus personajes más emblemáticos es La Guatemalita, una fémina con cuerpo del mapa de nuestro país. Frecuentemente se la ve en obras bidimensionales y tridimensionales, como una representación de la nacionalidad guatemalteca.
En 1965 el maestro Recinos adquirió un Volkswagen Escarabajo. Con cuotas de Q50 mensuales era el auto ideal para la ocupada vida del artista. La oportunidad de construir el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias tocó a su puerta en aquella época y, así, el Volkswagen amarillo se convirtió en herramienta de trabajo, un actor de reparto en la obra. De 1969 a 1978 el VW era su medio de transporte para lograr la supervisión y dirección de la monumental construcción.
En 1982, luego de cumplida su labor, el maestro Recinos mandó a descansar al VW. Su sustituto sería otro VW sedán, es decir, Cucarachita, similar pero más nuevo.
El lugar de retiro del primero fue el patio del teatro. Mientras el clima se empeñaba en destrozar a la carcachita, para algunos mortales era antiestética, un lunar en medio de la belleza del lugar.
Llegó a tanto el rechazo por el auto, que un día fue rociado con algún combustible e incendiado por manos vandálicas. Ante tan atroz acción, fue colocado en otro lugar, además de protegérsele. Tiempo después sería atendido, limpiado y medianamente restaurado por iniciativa de Pepo Toledo, amigo personal del ingeniero Recinos.
Cuando el proyecto Santo Domingo del Cerro solicitó la presencia del Maestro, una de sus propuestas fue la escultura La Guatemalita y el Volkswagen.
En ella, el Volkswagen, cual caballo rampante, tiene una actitud triunfante al ser el vehículo en el cual La Guatemalita logra vencer al tiempo, a los obstáculos y a problemas surgidos en la vida. Es así como las herramientas del artista no pueden destruirse. Ni el clima ni las manos malintencionadas pueden vencer al espíritu de un pueblo.
En lugar de un arma de fuego, La Guatemalita porta en su mano derecha una antorcha, sinónimo de luz, conocimiento y verdad.
Esta significativa obra expresa la gran utilidad de los aparejos de trabajo, sean estos pinceles, espátulas o carros, los cuales son vehículos de la creatividad triunfadora de un pueblo y del arte como una forma efectiva de llevar un mensaje.
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Y la tecnología actual…Hará 40 años la Dirección de Telecomunicaciones lanzó a concurso la decoración artística de la cenefa del primer piso del actual edificio de Telgua. El Maestro Recinos participó con un conjunto formado por ocho murales que expresaban los adelantos tecnológicos en el sector comunicación.
Con su marcada línea orgánica, se hizo acreedor al primer lugar. Pasó el tiempo y nunca se construyó el conjunto de murales.
De nuevo, al participar en la que se espera sea una majestuosa galería al aire libre, Santo Domingo del Cerro, la realización de esa obra es casi una realidad. Con varios elementos ya terminados, en estos instantes se está finalizando la colocación del mosaico traído de China, proceso igual a la técnica utilizada en los revestimientos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.
Uno de los murales representa el radio del automóvil: elemento de entretenimiento e información que construye el ambiente dentro del vehículo, siendo tan importante como el transporte mismo. Cuatro décadas después, los sistemas de infotainment siguen vigentes, ahora con mucha más riqueza de sonido, pero siempre generando contexto humano que, a la vez, permite pertenecer a un grupo aún en condiciones de soledad.
El genio del maestro Efraín Recinos ha sido reconocido con varios títulos honoris causa, tal como Arquitecto y Doctor en Ciencias de la Comunicación. Su capacidad para captar la esencia humana, y con ello trascender, es infinitamente rica.
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