| Mini Coopers, un maxi carro |
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Leonard Lord solicitó a Alec Issigonis hacer un vehículo pequeño para cuatro personas y que pudiera fabricarse con la estructura montada para el Morris Seven. La exigencia era un verdadero reto. Issigonis, entonces, recurrió a tres soluciones previamente implementadas en otros autos: colocar el motor de forma transversal, optar por la tracción delantera y colocar la caja de velocidades en el área baja del motor.
La filosofía del diseño del Mini se basa en “partir del hombre, del interior hacia afuera”, de allí el cómodo espacio para quienes se transportan en esos carros y la maximización de todos los espacios disponibles.
En sus primeros años, el Mini de Austin y Morris causó furor en todos los mercados en donde fuera lanzado. A su atractiva figura se unieron sus logros deportivos, su capacidad de cruzar le valió ganarle competencias a consagradas marcas deportivas alemanas y llegó hasta a ser sancionado por su diminuto tamaño. Como es común en todos los modelos, fue sometido a cambios de imagen, de motorizaciones y de conceptos. En términos generales, casi todos las propuestas fueron rechazadas por el público, el cual ha estado enamorado con este pequeño gigante de la industria automotriz.
Los problemas financieros de la marca provocaron su cese parcial de producción en los últimos años del siglo pasado; sin embargo, fue adquirida por BMW y relanzada en 2001. Aunque se han dado numerosas variaciones, la marca se ha mantenido fiel al modelo original, con pocos cambios.
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Si bien el Mini ya no es novedad sigue llamando la atención de conductores y peatones. Su figura evoca los valores de diseño de su antecesor, pero ahora con toques de modernidad formal, sin caer en libertades creativas que distorsionen sus volúmenes y el fluido visual de sus líneas. Este ya no es un city-car, sino un compacto apto para el transporte de cuatro adultos con su equipaje. Además, su tamaño exterior dista de ser el de un carro de medidas reducidas, pero conserva la facilidad visual para el conductor.
Su ancho y distancia entre ejes permiten un manejo muy estable, simulando a un go-kart, pero con mejores prestaciones de confort y seguridad que un monoplaza. En ese sentido, su presencia en las calles y carreteras no pasa inadvertida, siendo objeto de manifestaciones de asombro al verlo pasar con paso seguro, rápido y altamente controlado.
Al sentarse al volante del Mini Cooper S, se tiene la sensación de estar en una cabina de avión. Su instrumental con fondos blancos, las figuras retro circulares y los botones simulan comandos aéreos. Por ejemplo, el control del acondicionador de aire simula a un trim (corrector de vuelo que sirve para mantener el eje horizontal de la aeronave), los controles para bajar los vidrios de las puertas son similares a los contactos que sirven para encender algún sistema en un avión y los grandes indicadores con fondo blanco invitan a pensar en algunos relojes utilizados en aviación en los años 80.
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El espíritu del Mini se ha respetado y BMW lo ha enriquecido con alta calidad, confiabilidad, prolongada vida útil, así como tecnología de punta.
Esas características lo hacen un carro para quienes busquen un transporte que genere sensaciones, que se sienta vida cuando se va tras su volante y, sobre todo, que logre esta alta calidad de vida a bordo con un extraordinario cuidado de la seguridad pasiva y activa.
Si vale decirlo, el Mini Cooper S es un auto-juguete para aquellos que han tenido la dicha de permitirse mantener su espíritu libre de ataduras y posiciones acartonadas.
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Manejar el Mini Cooper S en la ciudad es una experiencia muy gratificante, porque se logra un comportamiento ágil, de rápida aceleración pero de absoluto control sobre el vehículo. Su balance entre gran aceleración, gracias a su turbo, y desaceleración, por sus cuatro frenos de disco, permiten maniobras dinámicas. Los adelantamientos y cruces se negocian con entera confianza, dominio y, sobre todo, con reserva de respuesta al acelerador en toda condición.
El tema de reserva de torque, es decir, lograr una rápida aceleración aun utilizando la sexta velocidad, es una herencia muy propia de BMW, de manera que se tiene la opción de maniobrar a pesar de llevar el motor en un régimen alto. Pero si el manejo del Mini en la ciudad es divertido, donde mejor se goza es en las carreteras. Su bajo centro de gravedad permite mantener alta fluidez entre una y otra curva, permitiendo fuertes aceleraciones y maniobras deportivas.
Si a su apreciado comportamiento se le suma el alto nivel de lujo del vehículo, no está lejos de la realidad considerarlo el único carro Premium de su tamaño.
Positivos
• Manejo sumamente entretenido y agradable.
• Gran lujo.
• Alta calidad.
• Manejo con carácter.
• Un pequeño gran carro.
Negativos:
• A pesar de su corta distancia en el maletero, para un auto de su categoría debiera montar sensores de acercamiento a objetos.
• El techo acristalado sigue siendo fuente de objeciones, especialmente para una sociedad tan violenta como la nuestra.

Por Néstor A. Larrazábal B.
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