Página inicial        |       Archivo de ediciones        |        Contáctenos        |        Directorio        |        pl
logo
-Seguro: obligación o necesidad-

Nadie puede negar que ponerse al mando de un automotor conlleva muchos peligros y a la vez responsabilidades civiles, que se deben asumir ante un siniestro.  Sin embargo, en Guatemala sólo un 25 por ciento de los conductores cuenta con un seguro para resarcir daños a terceros, según las estadísticas.

El robo de vehículos y la siniestralidad a causa del tránsito son, en Guatemala, una cruda realidad a la que asistimos cotidiana pero silenciosamente.  Las estadísticas reportan que sólo el año pasado ocurrieron cerca de 35 mil accidentes automovilísticos, y de enero a mayo de este año se registraron 12 mil robos de automotores.

Esas estadísticas demuestran que los riesgos de sufrir un percance vial comienzan desde el momento en que se sube al automóvil y se presiona el acelerador.  “Uno nunca está a salvo”, dice Luz de Cabrera, instructora internacional de manejo defensivo.

Quizás por eso la experta señala que conducir un automóvil conlleva una alta responsabilidad civil hacia terceros.  “El piloto es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación”, explica.

La opinión de la instructora parece ser un consenso entre muchos expertos, quienes mantienen un debate sobre este tema.  “Nadie se debería poner al mando de un vehículo si no cuenta con un respaldo económico, o bien un seguro con el cual pueda resarcir cualquier siniestro”, expresa Amílcar Montejo, superintendente de la Policía Municipal de Tránsito de la ciudad capital.

En países europeos, e incluso en Costa Rica y Nicaragua, todo piloto debe contratar un seguro obligatorio de automóviles, como una garantía ante cualquier robo o accidente, explica Montejo.

En Guatemala, el seguro parece ser una previsión de pocos.  Aunque lo relativo a este tema está estipulado en el Artículo 29 de la Ley de Tránsito, sólo es letra muerta, expresan los expertos.  “Todo propietario de un vehículo autorizado para circular por la vía publica deberá contratar, como mínimo, un seguro de responsabilidad civil contra terceros y ocupantes, conforme las disposiciones reglamentarias de esta ley”, dice el texto.

Sin embargo, de acuerdo con las estadísticas de la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros, AGIS, en nuestro país circula un promedio de 1.8 millones de automotores, pero sólo entre un 20 y 25 por ciento cuenta con seguro.

Mario Mendizábal, director ejecutivo de AGIS, explica que los guatemaltecos no tienen la cultura de contratar seguros.  “Las personas no aceptan los riesgos a los que pueden estar expuestos, y dicen: A mí nunca me va a pasar.  Pero cuando sucede, se dan cuenta de las consecuencias”, expresa.

Las declaraciones de Mendizábal se ven respaldadas por un informe elaborado por la corredora de riesgos Fitch Ratings, el cual atribuye esas cifras a la carencia de una cultura de seguros y al ingreso limitado del que disponen las familias para destinarlo a la contratación de este tipo de servicios.

No obstante, esos puntos no son una justificación, señala Ana María Chacón, directora del Consejo de Prevención de Accidentes y Educación Vial, entidad que presentó ya una propuesta al Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil, para reformar La Ley de Tránsito a fin de que el seguro sea obligatorio.

El tema también ha llegado al Congreso de la República, donde ya existe una iniciativa de ley denominada Ley de Seguro Obligatorio para Vehículos a Motor, Plataformas y de arrastre, presentada en 2007.  Sin embargo, todo se ha quedado en palabras y ofrecimientos, dicen los técnicos en el tema.

Para la funcionaria es “una irresponsabilidad que una persona conduzca sin haber contratado un seguro, pues al momento de un incidente o un robo, no podrá hacerle frente”, explica.

Quizás por eso es que las autoridades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, consideran que el responsable de provocar algún tipo de accidente corra con los gastos de hospitalización de la víctima.  En el hospital de accidentes, solo por concepto de encamamiento y comida, se gasta un promedio de Q1,100 diarios por paciente, explican.

Seguros, por las nubes

Pero la propuesta del Consejo de Prevención de Accidentes y Educación Vial va más allá, pues busca que las aseguradoras ofrezcan seguros más cómodos y accesibles para que todos los automovilistas puedan contratarlos.

Este punto es muy importante pues los precios de los seguros en la actualidad están por las nubes, asegura Rolando Castellanos, quien dice que intentó contratar uno para su Mazda modelo 2000, pero las altas cuotas se lo impidieron.

Mendizábal refuta esta opinión y señala que los riesgos de accidentes y robos en Guatemala son altísimos y por lo mismo las primas van acordes a esos riesgos.  Y como ejemplo explica que del 1 de enero al 30 de septiembre de 2008 se registraron 37,742 accidentes de vehículos asegurados.  Además, las aseguradoras pagaron Q560 millones a causa de colisiones y otros percances viales, y Q115 millones por concepto de robo de vehículos.  Es más, explica que la Superintendencia de Bancos es quien revisa y autoriza las cuotas para que todo esté en regla.

El director de la AGIS explica que el papel de las aseguradoras es delicado pues asume el riesgo que el piloto adquiere al tomar el volante, y así prestarle el auxilio que necesite en caso de un inconveniente vial.

Las 15 aseguradoras asociadas a la AGIS ofrecen diversidad de planes, con distintos beneficios, que se ajustan a cada necesidad y bolsillo, dice Mendizábal.  Los hay diseñados para personas individuales, grupos familiares pequeños o empresas y para cubrir daños ocasionados a la propiedad ajena, a los acompañantes que viajan con ellos y al propio vehículo, lo que incluye robo.

En el caso de asegurar un vehículo conducido por menores de 21 años, se cobra un recargo adicional, ya que la probabilidad de un accidente entre ellos es mayor, por falta de experiencia, pericia y sentido de responsabilidad, explica.

En fin, los expertos aconsejan que, aunque no sea obligatorio el tema de los seguros, los accidentes y robos de vehículos suceden, por desgracia de manera imprevista, por lo que contratar uno es imprescindible.


Del 1 de enero al 30 de septiembre de 2008 se registraron 37,742 accidentes de vehículos asegurados.  Además, las aseguradoras pagaron Q560 millones a causa de colisiones y otros percances viales, y Q115 millones por concepto de robo de vehículos.


Consejos para contratar un buen seguro


Por Jeovany Ibañez




Otros artículos en esta sección