Aprendizaje a partir de la práctica

Cuando se oyen frases como “crisis significa oportunidad en japonés” o “en las crisis se aprovechan las oportunidades”, lo primero que viene a la mente es que quien lo dice no sabe japonés y, de seguro, no se ha beneficiado con ninguna crisis.

Ese tipo de frases ya lucen tan mal elaboradas, tan ausentes de fuerza y tan gastadas, que ya han perdido cualquier posibilidad para convencer.  Parecen expresiones propias de una mala copia de un novato motivador de ventas.  Más que romper el hielo, esas oraciones construyen una muralla de desconfianza ante cualquier interlocutor medianamente inteligente.

Querer filosofar ante situaciones críticas es una verdadera pérdida de tiempo, porque cada quien vive su vida con la singularidad generada por sus circunstancias personales y familiares.  Entonces, ¿qué se puede decir a alguien a quien, indefectiblemente, desconocemos con todas sus variables de vida?

Lo mejor es hacer mutis y evitar lucir mal.  Recordemos que la mejor manera de decir es hacer.  Y de eso se trata: hacer, analizar lo hecho y volver a ejecutar.  Este proceso de autocorrección propia es la mejor manera de vivir el mundo que rodee a cada quien.

De allí se podría tratar de acuñar otra frase ligera, tipo perogrullada, algo así como: “en las crisis se debe analizar con detenimiento”.  Y si se le da algún nivel de validez, entonces, se podría también expresar que el conocimiento vendrá de la práctica de ese proceso.  Es decir, en la bienvenida a los mejores tiempos debería ser una actitud llena de sapiencia.

En lo relacionado directamente con nuestro transporte personal, luego de esta época, deberíamos haber aprendido sobre:

1.  El verdadero costo del uso del automóvil.  Es básico tener la capacidad de cuantificar la erogación hecha por cada kilómetro recorrido.
2.  Los aspectos racionales y emocionales implicados en la compra de un carro.  La adecuada mezcla de ambos dará satisfacción por más tiempo, como retribución a la compra y capacidad de recuperación de la inversión.
3.  Aprender a comprar.  Buscar, ver opciones, cotizar, tomar decisiones acertadas en el inmediato, medio y largo plazos.
4.  Desarrollo de habilidades para negociar.  Abrir la mente a transacciones que incluyan valores no metálicos, como el canje, el trueque y el pago parcial.
5.  Utilizar bien los recursos disponibles.  Frenarse ante los impulsos y tratar de actuar con la cabeza fría, especialmente cuando se adquieren compromisos a futuro.

Ponga en práctica estas variables, desde el momento que compra combustible hasta cuando adquiera un nuevo vehículo.  Seguramente, se sentirá más cómodo después de haber tomado su decisión.

Por Néstor A. Larrazábal B.




Otros artículos en esta sección