Ciclismo de montaña: conjugación con la naturaleza

Montañas, declives pronunciados, veredas, caminos de terracería y casi cualquier superficie, es tan solo el inicio del sentido de libertad que proporciona el ciclismo recreacional todoterreno.

La mayoría de los practicantes de esta disciplina no federada empezaron con recorridos sin obstáculos a vencer.  Luego se aventuraron a las carreteras.  De allí en adelante su deporte se ha convertido en una constante búsqueda de nuevos desafíos.


La polivalencia
Las bicicletas para montaña ofrecen la comodidad de una motocicleta, ya que están equipadas con amortiguadores de resistencia variable.
A través de la presión de aire de cada amortiguador se establece el recorrido del sillín y del tenedor, según el peso del ciclista.
 
La amortiguación se complementa con la presión de aire de los neumáticos.  A la menor presión, la banda de rodamiento es mayor y esto ayuda a tener más área de contacto con superficies blandas.  Sin embargo, al llegar a rutas pedregosas se debe incrementar la presión para evitar el riesgo de pinchaduras.


Cualquier inclinación
Estas bicicletas tienen un amplio rango de operación gracias a sus piñones de nueve velocidades y juego de tres platos multiplicados, es decir, 27 velocidades.  Se utiliza desde una velocidad de nueve dientes para bajadas, hasta de 34, para subidas.  En combinación se puede usar un plato multiplicador de 33 dientes para vencer casi cualquier obstáculo con mucho torque y poca velocidad, o bien uno de 43 unidades para recorridos planos y otro de 52 para gran velocidad en plan o bajadas.


Para todas las edades
Este deporte es apto para personas desde 9 a más de 50 años, porque su objetivo es transitar por trayectos difíciles, con trabajo aeróbico, entonces la masa muscular no es más importante que la flexibilidad de las extremidades.

En la actualidad se celebran actividades para niños y niñas, jóvenes y adultos.  Uno de los grupos más emblemáticos del país es el Club del Abuelo, en el cual se agrupa una treintena de ciclistas para hacer rutas por lugares paradisiacos.

En ese club hay deportistas preparados para elevarse a nivel internacional, como Mario Alejandro Sandoval y Sergio Valdez, quienes están participando en la sexta edición del Guanaride, la travesía de alta dificultad realizada en Costa Rica del 24 al 28 de junio, cuyos recorridos toman hasta nueve horas con inclinaciones similares a la cuesta de Hincapié, pero con 15 kilómetros de terracería con lluvia, sobre lodo, baches, agua y piedras.  Una verdadera tortura para el cuerpo y prueba para la voluntad.

Para enfrentar a la Guanaride, tanto Sandoval como Valdez han entrenado con rutinas de gimnasio, pesas, spinning, gimnasia y ejercicios para ciertos músculos.


La convivencia como fin  
Al margen de las hazañas deportivas, el ciclismo de montaña cumple una misión social al convivir y compartir experiencias durante los recorridos.  Todo esto en un marco de comunión con la naturaleza.

Hasta hoy no se ha inventado ninguna máquina que supere el índice de eficiencia energética de la bicicleta.  Ésta permite al ciclista oxigenarse, meditar y entrar en una suerte de conjugación con su entorno, algo muy difícil de encontrar en otros deportes.

El ciclismo de montaña es una opción a evaluar para los amantes de la buena vida, de la entretenida convivencia y de las sanas aventuras.

Por Néstor A. Larrazábal B.




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