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Mitos urbanos de la sexualidad urbana

Los protagonistas nunca tienen nombre, los supuestos hechos han sucedido en cualquier parte; sin embargo, por nebulosa que sea la información tendemos a creer en su veracidad y, aún peor, la repetimos como loros, como si fuera cierta.  Hay muchas variantes, pero aquí escogimos presentarte lo básico, junto con apreciaciones de expertos.

Nunca falta el relato de la chica que, mal aconsejada por sus amigas, decide practicar sexo anal para aumentar el volumen de sus glúteos.  “Semejante mito no pasa de ser eso”, dice el doctor Luis Méndez, “es un absurdo”, porque la penetración de este tipo no tiene ningún efecto en el fortalecimiento de esa zona del cuerpo femenino.  Ni los músculos elevadores del ano, ni el esfínter, tienen relación directa con el volumen o la masa de los glúteos.

Por el otro lado, se cuenta que si una chica tiene sexo con un hombre de pene muy grande, ya no sentirá satisfacción con uno más pequeño.  La sexóloga Yosahandi Alcalá explica que el músculo vaginal es el único del cuerpo humano que se retrae sobre sí mismo.  Por tanto, aunque una mujer tenga relaciones con un hombre muy grande, al tenerlas después con otro de menores dimensiones, sentirá satisfacción.  Y recuerda que la máxima sensibilidad, en la mayoría de mujeres, se encuentra en el clítoris.  Sin embargo, es posible que el factor psicológico cambie la percepción que se pueda tener a la hora de hacer comparaciones entre uno u otro, pero que fisiológicamente hablando este enunciado es falso.

Yendo para arriba, circula el mito de que el sexo oral aumenta el tamaño de los senos.  Otra falsedad: ninguna evidencia científica avalaría tal afirmación, según estudios publicados por la European Society of Human Reproduction and Embryology, realizados acerca de la llamada espermatofagia.  El semen está conformado por sustancias tan amplias como proteínas, aminoácidos, citratos, enzimas, flavinas, fructuosa, fosforilcolinas, prostaglandinas, proteínas, vitaminas, ácidos fosfofatásico, siálico y cítrico; fibrinosinolina, antígeno prostático específico, enzimas proteolicas, cromatina, galactosa y mucosidad.  Incluso se le han encontrado trazas mínimas de oro.  Pero ninguno de estos componentes tiene relación alguna con el desarrollo de los pechos femeninos.  Pero, por otra parte, un estudio publicado por la revista New Scientist, sugiere que el semen podría tener propiedades antidepresivas, aunque falta todavía confirmarlo.

Otro mito podría no serlo tanto: el hombre que baila bien es un excelente amante.  La psicóloga citada dice que se trata de una analogía, pero que si el chico es bueno para este tipo de ejercicio, sería razonable suponerle capacidad para seguir el ritmo y tener gracia para moverse, talentos que bien podrían replicarse en la cama.  Otros, en cambio, caen por su propio peso, por ejemplo, correlacionar el tamaño de la nariz o los pies con los del miembro.  Como se preguntaba una chica en un foro de Internet, “entonces, ¿si un hombre nace sin pies, tampoco tiene pene?”.
Finalmente, te contamos que el enunciado “demasiado sexo provoca impotencia” también es falso.  Según el urólogo Leonel López a más actividad, mejor desempeño.  Muy distinto, en cambio, será que te sientas mucho más cansado por esa causa.

“Este tipo de historias surgen por el tabú que rodea al sexo en nuestro medio y como una forma de transmitir valores culturales de tendencias moralizantes.  El investigador brasileño Paulo de Carvalho Neto realizó un estudio y descubrió que la mayoría son negativas, es decir, implican un castigo por hacer esto o aquello.  Pero en algunos casos, como las de este artículo, indican que si se quiere tener algo bueno, se debe pagar por ello”.

Ofelia Déleon, Historiadora especializada en Antropología y Folclor.



Por León Aguilera




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