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Bien decía Gabriel García Márquez que los latinoamericanos podremos ser muy machos y a pesar de eso sentir pánico al volar. Y no como superhéroes, sino como simples mortales. En secreto o en público, muchos le tememos a volar y abundan los viajeros que se ven obligados a ir a bordo con su respectiva copa o con un tranquilizante.
Parecía increíble, pero debajo de ese traje oscuro, apariencia formal y porte ejecutivo, Daniel* era un manojo de nervios. No era la primera vez que subía a un avión ya que antes había viajado en sus vacaciones, pero nunca en plan de negocios. Esta vez haría varias escalas y tendría que viajar en diferentes tipos de avión. Su principal miedo era el ruido de las turbinas, el inicio del despegue y el de los frenos al aterrizar. Lo primero que hizo fue autoanalizarse y resignarse: “Si llega mi hora, llegará sin avisar”.
Como Daniel hay otros profesionales quienes por motivos de trabajo deben subir a los cielos. Son agresivos en las negociaciones, amplios conocedores del mercado y emprendedores… pero sienten pánico de sólo pensar en subirse a un avión.
¿Qué significa esta fobia?
Según la psicóloga Ninette de Von Ahn, la fobia o miedo a volar es un problema de dimensión creciente en los países industrializados. Se considera que un 10 por ciento de la población general no sube nunca a un avión por ese motivo, mientras el 25 por ciento siente una gran ansiedad cuando vuela y constantemente depende del alcohol o de tranquilizantes para soportar el viaje.
La ansiedad no se limita al momento del vuelo en sí, sino se extiende desde cuando la persona sabe que ha de tomar un avión -lo cual puede ocurrir con varios días o incluso meses de antelación-, y a todas las situaciones relacionadas con viajar: ir a una agencia de viajes a informarse acerca de los horarios, adquirir los billetes, preparar el equipaje, trasladarse al aeropuerto, facturar las maletas, esperar antes del embarque. Esta ansiedad anticipada es vivida de manera desagradable. La interferencia provocada por este miedo, tanto en el ámbito profesional como social, puede acarrear penosas consecuencias a las personas que reiteradamente evitan utilizar este método de transporte, prosigue Ninette de Von Ahn.
“Me subo al avión y me olvido”…
Los sonidos propios de las aeronaves cuando aterrizan o despegan provocan malestar a quienes rechazan volar. La psicóloga Lucrecia Castro de Polasek recomienda ejercicios de relajación antes y durante el viaje. Se aconseja efectuar respiraciones profundas, inducción de autotrance, hipnosis o autocontrol.
Debido a que las fobias responden a miedos infundados se recomienda consultar estadísticas en Internet. Saber cuántos aviones al día despegan y aterrizan en todo el planeta sin ningún problema, hace que combatas una idea irracional con una estadística clara, indica Lucrecia Castro de Polasek.
Una bebida relajante antes del vuelo es aconsejable para disfrutarlo. El chocolate y el café pueden alterar aún más tus nervios. Si es un vuelo transatlántico, es buena idea tomar pastillas para dormir. Ten presente estar siempre hidratado.
El vestuario también influye en tu viaje. Trata de llevar ropa holgada cuando tomes tu vuelo. Si es posible quítate la corbata y utilízala en el momento de presentarte ante tus contactos.
Aceptar y comprender lo que es la fobia a volar te ayudará a superarla. El espíritu emprendedor y agresivo en los negocios no disminuirá si aceptas tu miedo. Consultar a un psicólogo te aportará muchas técnicas para desafiar pensamientos erróneos y liberarte de los irracionales. Esto te ayudará a resolver incluso dificultades en los negocios. Pensamientos como prejuicios y emociones sin control pueden llegar a afectarte como ejecutivo, indica James K. Van Fleet en su libro Los 22 grandes errores que cometen los ejecutivos y cómo corregirlos.
*Nombre ficticio.
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¿Qué son las fobias?Según la Enciclopedia Médica Familiar, la fobia es un miedo angustioso e incontrolable, carente de un motivo real, de carácter patológico. El miedo, cuando es una sensación normal, tiende a evitar que el individuo llegue a situaciones peligrosas. En cambio, la fobia es un temor que nace de situaciones obviamente no peligrosas y puede ser, según su gravedad, síntoma de neurosis o psicosis.
Desensibilización sistemática.
Ninette de Von Ahn recomienda esta técnica para ayudar a que la persona reviva en su imaginación las circunstancias que le producen fobia de forma gradual: sacar el billete, trasladarse al aeropuerto, y demás. Revivir todos los pasos hasta que llega al que más se teme: subir al avión. Le ayudará a superar el miedo mediante ejercicios a base de relajación. También aconseja visitar simuladores de vuelo para acabar con todos los miedos por medio de una experiencia similar al vuelo real.
¿Y con los niños?
Como padre debes comprender que tus hijos te verán como un modelo a seguir. Ellos captarán lo que sientes y te imitarán, por lo que se recomienda estar preparado, tranquilo y abierto a disfrutar el viaje. Puedes llevar sus lápices para pintar y juguetes que no molesten, como por ejemplo peluches o grabadoras, indica la licenciada Castro de Polasek. El llanto de bebés y niños se debe muchas veces a la molestia en los oídos. Ninette de Von Ahn indica que la mayoría de veces se debe a la incapacidad de no saber tragar para aliviar la presión del canal auditivo. Ayúdale a tomar de una botella con una pajilla, de una pacha o un chupete. Si tiene mayor edad puedes darle un chicle para aliviar el malestar. Un buen descanso es fundamental, un niño cansado o frustrado puede comportarse de manera inadecuada. Intenta alejar el estrés y estar relajado, llegar con antelación al aeropuerto con la finalidad de dejar un tiempo de distracción para los pequeños y, ¿por que no?, saca tu niño interior junto a ellos: observen cómo despega un avión, cómo cargan las maletas, admiren los uniformes de los pilotos y tripulantes de cabina y verás cómo se disipa la tensión.
Por Pedro Barrera
Fuentes: Lucrecia Castro de Polasek, psicóloga clínica; teléfono 2385-7601.Ninette de Von Ahn, psicóloga clínica; teléfono 2331-4715. Los 22 grandes errores que cometen los ejecutivos y cómo corregirlos, de James K. Van Fleet. Editorial Diana México. Diccionario Médico Familiar de Readers Digest.
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