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¿Hasta cuándo?

El año pasado se integraron al parque automotriz cerca de 90 mil motocicletas.  De las más de 104 marcas con representación formal en el país, únicamente las tres líderes participan en la educación del sector, Suzuki y Honda con Centros de Formación, mientras Masesa realiza cursos abiertos sobre seguridad vial.  En términos cuantitativos las empresas que vendieron el 55 por ciento de todas estas motos están haciendo el esfuerzo por educar, proteger y formar conciencia sobre la importancia de la seguridad vial, como una norma de vida.

Pero ¿qué hacen las otras, aquellas que vendieron cerca de 40 mil motocicletas? A reserva de Yamaha que ha divulgado el uso del casco, no es difícil pensar que el otro centenar de marcas no hace nada, o bien lo que hacen tiene tal nivel de sutileza, o perfil  bajo, que no lo ven los ojos del público general.

Por otro lado, el Estado, a través de sus organismos, es cómplice silente.  De vez en cuando Emetra da muestras de pretender ordenar y hace campañas puntuales al respecto, pero más parecen pequeñas acciones aisladas, carentes de una estructura conceptual.  De los encargados de la educación ni qué decir: nada, absolutamente nada se dice en las aulas al respecto.  Parece que no es importante aprender las normas mínimas de convivencia e incremento del nivel de calidad de vida.

En medio de ese océano de caos, es de aplaudir el esfuerzo que hacen los miembros descritos de la iniciativa privada.  Empero, la mayoría de los motoristas comunes manejan como un acto instintivo, casi como una respuesta natural a las circunstancias, con una carencia total de técnicas depuradas.

Y nos preguntamos, ¿cuándo este tema será prioritario, si ni el casco protector es usado correctamente?  O para ser más drásticos, ¿cuál es el costo social y humano de los lastimados, las muertes inútiles y los problemas generados por esa carencia básica en el transporte? ¿Hasta cuándo se hará algo masivo para tomar cartas en el asunto?

Por Néstor A. Larrazábal B.




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