| Julio Ponce Palmieri |
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Este guatemalteco, quien lleva más de 18 años viviendo en Toronto, Canadá, ha sido reconocido por varios festivales internacionales de cine gracias a sus guiones y cortometrajes. Este año producirá tres películas de las cuales una será filmada en Guatemala.
"Mi estilo se ha convertido en una mezcla de culturas, la cual brinda un aspecto único en mis películas, las raíces influyen mucho en el estilo", afirma Ponce Palmieri. Su propuesta audiovisual tiende a mostrar personajes viviendo encrucijadas, sufriendo confusiones y tomando decisiones que cambiarán drásticamente su vida en cuestión de segundos. Estas historias se basan en personas con angustias y miedos, síntomas muy comunes en la juventud y las sociedades urbanas en la actualidad.
Julio nació en Guatemala en 1974 y en 1990 llegó junto a su madre a la capital canadiense, donde terminó su educación secundaria y se adentró en el mundo de la producción y dirección de cine. Inició su carrera de audiovisuales en 2001, luego de conocer al famoso actor latino de Hollywood, Edward James Olmos, quien le sugirió comenzar a escribir guiones para llegar de manera sólida al mundo del cine. Tomó cursos de escritura en el Sheridan College y después siguió en la Ryerson University. Luego de dos años de escribir historias, nació su pasión por la producción de cine, la cual se enfoca en conseguir todos los elementos para crear un filme, ya sea corto o largo. “En cada producción que trabajo busco que lleve un fuerte mensaje, así el público puede llevarse algo consigo cuando termina la película. No me gusta la idea de hacer algo sin propósito”, añade el cineasta, quien presenta en la mayoría de los avances de sus obras a personajes en primer plano llorando, jadeando, sofocados o ansiosos.
La ciudad de Toronto alberga a más de 2.7 millones de personas y es la capital cultural, de entretenimiento y financiera de Canadá. “Es una metrópoli muy avanzada y llena de expresión cultural, ya que goza de mucha etnicidad. Los veranos son muy cálidos y los inviernos muy fríos, con mucha nieve al principio de cada año. Pero la primavera y el otoño son visualmente hermosos y es cuando prefiero filmar, porque el ambiente se presta para eso”.
Cualquier persona aseguraría, por su propuesta intensa y por momentos agresiva, que Julio es fanático de cineastas como Quentin Tarantino o Martin Scorsese. La respuesta es negativa. “Todo cineasta ha hecho películas buenas y no tan buenas, entonces en vez de centrarme en uno o dos personajes, yo saco mi inspiración de las muy buenas películas que se presentan en cualquier momento, hechas por distintos cineastas”, dice el creador. Además, cuando no trabaja y ve películas en el cine o en casa, no puede dejar de ver las obras con ojo crítico. Ha dejado de ser un cinéfilo más para convertirse en crítico y aprendiz. “Cuando veo una película lo hago con ojos de cineasta, entonces mi motivación no es por entretenimiento, sino más que todo para aprender y ver qué es lo último en el arte. Me llama mucho la atención el género de crimen, los dramas y las películas de acción. Eso sí, no me gustan las comedias ni las películas románticas”, concluye.
“Cuando veo una película lo hago con ojos de cineasta, entonces mi motivación no es por entretenimiento, sino más que todo para aprender y ver qué es lo último en el arte"
Luego de ganar dos premios en 2004 por sus guiones, fundó su propia productora independiente y la llamó Quetzal Productions. Ya con esta empresa formal, Julio ha producido los cortometrajes Judgement, Myth of the Cave, Dead all my Life y Released, y el documental Beginnings: Behind the Scenes. Su mejor año fue 2007, obteniendo dos galardones importantes en el Queens International Film Festival.
Los últimos cuatro años, el guatemalteco se ha dedicado en exclusiva a producir películas para mostrarlas en festivales de cine alrededor del mundo, con el fin de dar a conocer su trabajo. En 2009 comenzará a adentrarse en la venta. Asimismo, durante los próximos dos años, este joven producirá tres filmes, entre estos, Anatomy of a Kidnapping y Host. El proyecto más llamativo, y por el cual Julio siente más ansiedad, es Leyenda, su primer filme hablado en español, el cual se filmará en Guatemala con actores nacionales. “El guión ya esta en manos de varios actores quienes deseo incorporar al proyecto. Estamos en proceso de financiamiento y si todo sale bien estaré filmando en Guatemala en el primer semestre de 2009”, comenta.
La incertidumbre y el nerviosismo se han apoderado de este joven productor, porque trabajar en Guatemala, país que dejó hace más de 15 años, será un sueño hecho realidad. “Me he desenvuelto muy bien en Toronto, al igual que en Nueva York y Los Ángeles. Tengo curiosidad sobre cómo me voy a adaptar cuando me toque filmar en Guatemala y en idioma español”, confiesa el director, quien ha mantenido contacto durante años con amigos y familiares guatemaltecos vía redes sociales en Internet.
Dentro de la industria del cine, los premios y menciones honoríficas son valiosos al momento de buscar productoras que apoyen proyectos independientes. Julio ha obtenido algunos galardones en festivales importantes. El primero fue en 2004, con el cortometraje Beginnings, escogido como el Mejor Filme Internacional en el Queens International Film Festival y en donde el guatemalteco fue escritor y productor. Ese mismo año, la obra escrita por él mismo Ride with Jack se llevó el Premio de Oro en el Worldfest Houston Film Festival. En 2007 el International Film Festival reconoció su talento potencial al nombrarlo Cineasta más Prometedor del Año y premiarlo con Mejor Guión por The Hunchback, película actualmente en estado de preproducción, en Polonia. Luego de estos premios fue invitado a ser miembro del Consejo de Consultoría en su país de residencia, representando a Guatemala y Canadá. “El premio de Cineasta Más Prometedor que obtuve en el festival de Queens en 2007, me llenó mucho ya que fue un honor completo haber sido escogido entre tanto cineasta norteamericano, con muchos más recursos en sus producciones. Me siento muy orgulloso, porque prácticamente todos mis trabajos han sido hechos con un mínimo presupuesto”, reflexiona.
Por David Lepe
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