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Deborah David: Una reina garífuna que canta como sirena

Esta modelo se ha convertido en embajadora de la etnia garífuna alrededor del mundo.  Actualmente dedica su tiempo a promocionar su primer disco, Vívelo, con el cual despega su nueva aventura en el mundo musical.  En una breve pero intensa visita revela algo de su historia.

Carismática, sonriente, amable y muy segura de sí misma: así se muestra Deborah David, la famosa guatemalteca que le ha dado la vuelta al mundo con su exitosa carrera como modelo.  El año pasado tuvo la oportunidad de regresar a Guatemala luego de varios años de ausencia, gracias a una invitación del Ministerio de Cultura para presentar su material discográfico y celebrar el Día Nacional de la Cultura Garífuna.

Durante la presentación, los asistentes aprovecharon para felicitarla y darle la bienvenida.  También se extrañaron por su acento, ya que a pesar de ser famosa y vivir en México, todavía utiliza palabras y modismos muy guatemaltecos, como “sí pues”.  Ella no dudó en agradecer y repartir abrazos a quien se le acercara para platicar.  Pero el camino no ha sido nada fácil.  El esfuerzo constante, disciplina y largas horas de trabajo han sido las armas principales para que esta escultural mujer esté disfrutando de su éxito.

Antes de la fama
Si bien es cierto el nombre Deborah David se hizo famoso mundialmente por el vídeo La negra tiene tumbao, de Celia Cruz, su llegada a tal punto no fue casualidad.  Sus ganas de trabajar, de no darse por vencida y de proponerse sueños comenzó a temprana edad, cuando vivía con sus padres y hermanas en Livingston, donde convivió desde niña con gente sencilla, unida, trabajadora y de gran corazón, la cual le ayudó a formar su carácter.

El sueño de ser modelo nació junto a las revistas de moda que llegaban a sus manos.  Por momentos parecía algo imposible, porque sus hermanas eran consideradas las bonitas de la familia.  Pero Deborah admite que “soñar no cuesta nada, aunque no teníamos mucho tiempo para eso, había que trabajar duro para mantenernos”.

No fue hasta en la adolescencia que viajó a la capital para estudiar en la universidad.  En esos años la invitaron a modelar.  A pesar de que no le pagaron, aprendió la base de la profesión.  Luego participó en Miss América Guatemala, donde obtuvo el primer lugar, y viajó a Colombia al concurso El Reinado Internacional de las Flores, en el cual logró el tercer puesto.  Esto le valió puntos para quedarse en México a trabajar a tiempo completo en el medio.

La explosión del Tumbao

La oportunidad de participar en el vídeo La negra tiene tumbao, era única para Deborah por dos motivos: su admiración por Celia Cruz y porque sería su primera aparición a nivel mundial.  Como ya es sabido, lo logró.  La decisión final de su participación estuvo en las manos de la legendaria cantante.  “Fue tan grande la magnitud del vídeo que me dio el impulso como modelo mundialmente reconocida.  Viajé por todo el mundo representando a la negra del tumbao, con la bendición de Celia Cruz, quien para ese entonces ya estaba enferma”, comenta la guatemalteca.

Su carrera despegó.  No se hicieron esperar las portadas de revistas y catálogos, junto a pasarelas de Hugo Boss, Giorgio Armani y Diesel, en Latinoamérica, Europa y Japón.  “Me conocían en todos los aeropuertos y me preguntaban si era cubana, brasileña o francesa; así que aproveché para hablar en entrevistas y con el público de mis raíces garífunas.  Siempre les encantó”, dice Deborah.

La excusa perfecta
Después de tantos desfiles de moda y talleres sobre modelaje decidió incursionar en su segunda pasión, la música.  Grabó un disco en 2006, pero ella y sus representantes se dieron cuenta de que estaba muy enfocado en la imagen y no en la música.  “Más parecía una modelo que quería cantar, que una cantante, y eso no era nuestro objetivo, tuvimos que retomar la idea desde otro ángulo”, relata.

Dos años más tarde volvieron a grabar el disco, el cual, bajo la producción de Hit Disegner, presenta 12 temas con una fusión de ritmos que van desde el pop-dance, el reggaeton, la salsa, el reggae, la cumbia y ritmos afro antillanos.  En el repertorio se incluyó a última hora un tema especial, grabado en garífuna, Bunguiu, que significa Dios, cuyo tema es agradecerle por la vida y las oportunidades de tener amigos y gente querida.

El primer tema promocional se titula Chocolate, una canción bailable que juega con la idea del dulce bocado y el color de piel de la cantante.  Otro tema que resalta es su propia versión de La negra tiene el tumbao, aprovechando la fama que le dio la canción a su carrera.

El material se lanzó en México el año pasado en un evento de alto presupuesto.  Este año desea comenzar a promocionarlo en Centro y Sudamérica.  “Este disco es mi excusa perfecta para regresar a lugares a donde llegué como modelo y triunfé, ahora deseo ver a toda esa gente que me ayudó y les quiero mostrar esta mi nueva faceta”, concluye.

“Es un disco pensado en pasarla bien, bailar y disfrutar la vida, más en estos tiempos en donde la violencia e historias tristes inundan nuestros medios de comunicación”, confiesa.


Por David Lepe




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