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La limpieza del tambor, zapatas y pastillas es una práctica recomendable, ya que permitirá quitar partículas sólidas capaces de rayar y gastar las piezas del sistema de frenos.
Se debe visitar al especialista en frenos con una frecuencia trimestral para que proceda a limpiar y revisar el estado de las piezas. Es pertinente solicitarle al técnico en frenos que haga ajustes de calibración en el eje trasero, donde trabaja el freno de mano (o de parqueo), de manera que la altura de la palanca, a la cual se quede, se reducirá.
Cuando se trata de frenos de disco, el área de contacto con las pastillas debe carecer de surcos y duros rayones, de lo contrario será necesario tornear el disco o en caso extremo cambiarlo.
Algunos vehículos tienen una pequeña pieza llamada alarma que hace contacto con el freno de disco cuando las pastillas se han gastado tanto que requieren cambio. Este componente provoca un rechinido al aplicar el pedal del freno, para alertar que se debe llevar el auto a un centro especializado a la brevedad.
Con respecto al líquido de frenos, siempre revisa que esté a un nivel dentro del rango de buen uso. Utiliza la denominación DOT 3, DOT 4 u otra que el manual de tu auto te indique, porque al usar un tipo distinto, provocará que funcione mal el sistema o un gasto innecesario, por usar una denominación muy cara para un sistema de frenos que funcionará bien con el tipo indicado por el fabricante.
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