| Tránsito, el departamento de las eternas esperanzas |
|
|
 |
Desde su creación acapara titulares de prensa y ha sido causa de innumerables investigaciones, pero no por su eficiencia, sino por los altos índices de corrupción y tráfico de influencias que se han dado en su interior. Por eso, hoy se debate el futuro del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil.
El dinero lo han sacado en costales al final de la tarde, dice un testigo que por muchos años viene laborando en el Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil, y dice haber visto cómo cada jefe se convirtió en millonario al salir de la dependencia.
Tras bambalinas, los empleados comentan los altos niveles de corrupción que allí se dan, pero ninguno se atreve a denunciarlo públicamente. ³No me quiero meter a problemas², dice uno de ellos, quien asegura conocer incluso a altas autoridades de este gobierno que han estado involucradas en actos anómalos en el Departamento de Tránsito.
Y quizás tenga razón. Augusto Romeo Ponce Barrientos sólo soportó estar dos días en la jefatura del departamento. La causa: ³las presiones que altas esferas del Gobierno le hicieron², para cumplir con algunos ³requerimientos², a los cuales se opuso.
Aunque no dio detalles sobre cuáles eran los ³requerimientos² ni quiénes lo presionaban, el ex funcionario señaló no se iba a prestar a ninguna presión política.
Pero esas presiones a lo interno del departamento, que incluyen a diputados y oficiales del Ejército, han sido tan poderosas y han obligado tanto a Silvia Aguilar como a Saúl Estrada, último jefe, a renunciar al cargo días después de prometer que las cosas cambiarían, lo cual no sucedió.
Pero como reza un refrán, ³las palabras se las lleva el viento², el diputado Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), ha declarado a Mundo Motor que no está dispuesto a quedarse en simples denuncias. ³Como partido vamos a escarbar para que se conozca a los culpables de la corrupción en el Departamento de Tránsito², señaló.
El parlamentario asegura que el caso del ex jefe de tránsito, Haroldo Heriberto Quezada Chapetón es la punta del témpano. En la lista de jefes y subjefes de esa dependencia que han salido con las bolsas llenas, ya figuraban José Antonio Rivas y Carlos Godoy Aldana, según consta en una denuncia presentada por diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza, en 2001.
El testigo, quien labora en el departamento, asegura que ambos funcionarios recibían varios miles de quetzales diarios por autorizar y darle privilegios a algunas academias de automovilismo, rebajar multas o desaparecerlas del sistema.
En la lista de funcionarios sospechosos también figuran Hugo Monterroso y Benedicto Pineda. Al primero de ellos se le acusa de cobrar durante su administración hasta Q200,000 por autorizar el funcionamiento de academias de automovilismo, según lo denunciaron representantes de éstas.
Uno de los propietarios de las academias, que prefirió no citar su nombre aseguró que "como adelanto, le pedían Q50,000, y la misma tarde comenzaba a extender licencias, y el resto lo daban después".
Al segundo, la diputada Anabella De León lo denunció ante el Ministerio Público por la venta de certificados y otros actos anómalos.
Pero no son sólo ellos, la identidad de muchos que hicieron del Departamento de Tránsito un botín, posiblemente nunca se conozca y más ahora, pues esta dependencia está por desaparecer.
| Otros artículos en esta sección |