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Clay Regazzoni: siempre a toda velocidad

Compartir con el equipo es esencial para una buena actuación, lo cual sabe muy bien Regazzoni.

Un cuarto de siglo después del accidente que lo dejó en silla de ruedas, este as intrépido sigue activo en el mundo del automovilismo.

Nacido el 5 de septiembre de 1939 en Lugano, Suiza, Giancarlo ³Clay² Regazzoni es uno de los últimos pilotos provenientes de la vieja escuela, aquella que enseñaba a no ceder ni una pulgada de holgura a los otros pilotos, a no tomar prisioneros en la batalla. Entonces, la dureza y valor eran las herramientas más valiosas, pero manteniendo la caballerosidad y el respeto por los compañeros durante la competencia.

En la década de los 60 fincó su aprendizaje en las categorías de transición haciéndose notar en las Fórmula 2 y F3 por su manejo rudo. De hecho fue llevado ante instancias superiores por rebasar donde había un choque y participar en un accidente en el cual Chris Lambert perdió la vida.

Al atravesar ríos, los conductores tienen mucho cuidado por no saber lo que hay en el fondo del agua.

Su ³instinto asesino² encantó a Don Enzo Ferrari y el 21 de junio de 1970 debutaría en la Scuderia, logrando la cuarta posición en el Gran Premio de Holanda. Ese año terminaría con tres segundos lugares, una victoria, una 13 posición y un retiro por falla mecánica. Era el descubrimiento mágico del Commendatore.

Las dos siguientes temporadas se caracterizarían por sus pobres resultados debidos a fallas mecánicas, choques y errores de conducción. Sin embargo, Clay seguía siendo referencia y un actor activo de la F1, generando las más serías polémicas por su particular forma de ver a la máxima categoría.

En 1973 corrió para BRM sin visitar el podio ni una sola vez. Un año después, de regreso a Ferrari, los resultados mejorarían: siete podios, incluyendo una victoria y dos vueltas rápidas. Tanto en el 75 como en el 76 sus altibajos fueron constantes, por fallas mecánicas, pero decisivos para que se fuera al pequeño equipo Ensign, con el cual la situación continuó de la misma manera.

Para cruzar el desierto a campo traviesa se requiere tener máxima concentración de la tripulación: el piloto conduciendo y el copiloto navegando.

Durante las temporadas 78 y 79, en los equipos Shadow y Williams, el desempeño de Regazzoni mejoró, pero parecía que su retiro de la F1 era inevitable. En 1980 regresa a correr un Ensign, con la promesa de un mayor presupuesto, sólo para que durante la cuarta competencia sucediera el tremendo accidente que le dañó la espina dorsal.

Lejos de retirarse, Regazzoni siguió activo como comentarista de televisión, corredor de rallies y, sobre todo, como diseñador y constructor de sistemas de conducción para personas con limitaciones.

Manejando un Mercedes Benz pasó por Guatemala en 1992 durante el Rally Buenos Aires ­ Nueva York, celebrado en homenaje a los 500 años del descubrimiento de América.

El paso por un trazo de arena de playa demanda una conducción reactiva.

A partir de los adelantos técnicos de Regazzoni, las escuderías de rally han implementado los cambios de velocidades en el timón para ahorrar tiempo en el proceso, así como otros accesorios.

Como miembro del equipo Isuzu participó en la Barcelona-Dakar del presente año. El pickup Isuzu número 330 logró la 44 posición final, manejado por Orioli y Rosolen.

Así, en muchos ámbitos deportivos, Regazzoni sigue siendo admirado, respetado y querido por sus extraordinarias aportaciones al deporte motor.

Néstor Larrazábal




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