| Competiciones en Xela, el rostro de las cosas por venir |
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A 2,700 metros de altitud, cerca de la pista del aeropuerto de la cabecera de Quetzaltenango, el combustible de alto octanaje se consumió a toda velocidad en las distintas categorías de una competencia automovilística que cada vez cobra más importancia.
El domingo lucía soleado. Un desayuno en un restaurante de comida rápida nos recuerda la cena que disfrutamos el día anterior en la Pensión Bonifaz. Xela está tranquila, el tránsito por las calles empedradas es lento y las casas de piedra parecen ser eternas. Nada nos preparó para la emocionante mañana que nos esperaba.
Hacia las 10:00 horas, ya en la calzada convertida en cuarto de milla, empezaron las competiciones con todas sus típicas características: rugir de motores poderosos, olor a combustibles, lubricantes y hule de llantas y, sobre todo, la emoción que provoca casi sentir la adrenalina de los participantes.
Por todas partes se veían motores puestos a punto para el alto desempeño que exige la competición. Lo interesante es que fueron trabajados por talleres de Xela y el resultado no tuvo nada que envidiarle a los expertos capitalinos.
El aspecto seguridad es un tópico al cual se le prestó la necesaria atención. Se colocaron vallas, la zona se delimitó correctamente y se reservó un área especial para el público. Las salidas y los retornos de los autos se anunciaban con debida anticipación.
En suma, el Autoclub Xelajú, entidad responsable de la organización, presentó un espectáculo sin tropiezos de manera encomiable, puesto que el financiamiento proviene casi en su totalidad de las inscripciones de cada competidor, cuyo costo que es de Q200, ³no es suficiente para cubrir los gastos incurridos², comenta Julio Weissenberg, vicepresidente del Club.
Sin embargo, para que las mediciones de las carreras sean precisas, la asociación adquirió un semáforo especial computarizado, el cual evita que se tenga que evaluar con la vista cuál auto llegó primero a la meta.
Las categorías de la competición fueron Twin Cam, Pro-compact C y D, F/M, E/M, PC/C y D, Modificada E, Sport Compact, SCA y B y SC/Doble.
Llamó la atención la participación de dos mujeres, Rosario Rivera Díaz, quien compite con un Corvette de 8 cilindros modelo 2000, y Claudia Cifuentes con su Honda blanco modelo 99. Además de los pilotos quetzaltecos se contó con un huehueteco, un capitalino y un colombiano.
El Autoclub Xelajú demuestra con esta actividad del deporte motor, que se realiza cada dos meses, que la unificación de criterios, el esfuerzo conjunto y el entusiasmo bien encauzado, cristalizan de manera eficiente, segura y entretenida para todos. Bien podría ser el precursor de un futuro desarrollo de este deporte en otras partes del interior de la República.
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Claudia condujo el auto #3, un Honda Civic blanco modelo 1999, en la categoría QuickCam, modificado con NO2 por José Hernández, de Quetzaltenango. De 21 años de edad, estudia Administración de Empresas en la Universidad Rafael Landívar de la localidad y compite, desde hace dos años, ³porque me gusta la adrenalina y la velocidad².
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Rosario se lució con un Corvette modelo 91, de ocho cilindros, sin modificar, color negro, en la categoría Súper Stock. Con 23 años de edad, estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad Rafael Landívar, dice que la velocidad hace que ³ sienta la emoción y la adrenalina. Me gustan los carros, la mecánica y las competencias².
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Este conjunto está conformado por los hermanos Francisco y Carlos Gramajo, de 20 y 21 años, respectivamente. El primero estudia Derecho en la Universidad Rafael Landívar y, el segundo, Ingeniería en Sistemas en la Universidad Mariano Gálvez. A ellos se unió José Nájera, de 17 años, quien cursa el cuarto bachillerato en el Colegio Nueva Nación. Sus autos son un Corolla, modelo 2003 Sport, para la categoría TwinCam; un Honda Civic y un Opel Tigra. Su lema es llegar siempre en primer lugar, puesto que han logrado ya en un Clásico Internacional de Retalhuleu. Aunque en otras carreras han obtenido un segundo y dos terceros lugares.
| Nombre | Marca | Centímetros cúbicos | Modelo |
| Marvin Alcerro | Honda | 1,600 | n/d |
| Rafael Calderón | Toyota | 1,500 | 1988 |
| Rafael Calderón Toledo | Datsun Pickup | 1,500 | 1988 |
| Antonio Castillo | Honda | n/d | 1989 |
| Carlos Armando Castillo | Chevrolet Cavallier | 2,200 | n/d |
| Claudia Cifuentes | Honda VTec | 1,600 | 1998 |
| Gustavo Adolfo de León | Rover sedán | n/d | 1992 |
| José Martínez Dell | BMW M3 | 2,300 | 1988 |
| Carlos Dubois | Suzuki Swift | 1,800 | 1989 |
| Diego López González | VW GTi | 2,000 | 1998 |
| Carlos E. Gramajo | Honda Civic | 1,600 | 1997 |
| Francisco Eduardo Gramajo | Toyota | 1,800 | 2003 |
| Edwin Franco Ramos | Mazda | 1,800 | 1994 |
| José Luis Gramajo | Datsun Pickup | 1,200 | 1980 |
| Axel Hidalgo | Mazda | n/d | 2002 |
| Hugo Roberto Mazariegos | Nissan, 6 cil. | 2,800 | 1980 |
| César Monroy | Honda | 1,500 | 1995 |
| José Nájera | Opel Tigra | 1,600 | 1998 |
| Byron Alfredo Pérez | Honda Civic | 1,600 | 1997 |
| José Ramírez | Honda | 1,500 | 1993 |
| Rosario Rivera Díaz | Corvette Sports Auto8 cil | n/d | 1999 |
| José Armando Ruiz | GEO | 1,600 | 1990 |
| Roberto Soto | Datsun Pickup | 1,100 | 1977 |
| Roberto Tello | Toyota Starlet | 1,300 | 1994 |
| Wellington David Tzul | Nissan | 2,000 | 1996 |
| Ricardo Yela | Accura 2003 SRX | 2,000 | n/d |
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