| Una brasa ardiente: la reforma fiscal |
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La propuesta de reforma fiscal ya está lista. Al menos para el Presidente Álvaro Colom y su equipo. ¿Quiénes serán ganadores, quiénes perdedores?, ¿traerá equidad?, ¿cambiará las cosas? y ¿qué cosas tendría que cambiar? El Gobierno prometió una reforma “moderada”. ¿Qué significa esto?
Por tradición, en todos los países del mundo, cuando los gobiernos inician su gestión hacen siempre algo en materia tributaria: renuevan, modifican, reforman, y el gobierno de Alvaro Colom no ha sido la excepción.
Ha lanzado con bombos y platillos su Propuesta de Modernización Fiscal de Guatemala, la cual fue diseñada por el Grupo Promotor del Diálogo Fiscal, tras año y medio de discusión. Hoy, esa propuesta entra en su fase final con el trámite parlamentario, con el deseo por parte del Gobierno de que sea aprobada y entre en vigencia en enero de 2009.
En pocas palabras, éste es el escenario: un gobierno sin mucha credibilidad, un año que se perfila como difícil para la economía en general, una canasta básica que cada día es más cara, y una escalada de los precios del petróleo.
En base a esto, hay que reconocer, dicen los expertos, que el escenario no es favorable ni promisorio para un cambio en esta materia.
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Muchos especialistas reconocen que Guatemala necesita una reforma fiscal, “pero no en estos momentos cuando muchas naciones lo que están buscando es aliviar la carga impositiva para reducir los efectos de una recesión”, explica el economista José Raúl González Merlo.
El experto considera que incrementar los impuestos cuando la economía está en su punto más débil puede provocar una desaceleración más acentuada de la que estamos viviendo.
Ante ello, Ferdy Berganza, coordinador general del Consejo Nacional de los Acuerdos de Paz, señala que “el tema de impuestos siempre es polémico; siempre es un discurso bonito para oponerse”, y como respuesta a González Merlo explica que se trata de una propuesta de “modernización moderada, que no lleva incremento de tributos, por lo que no debería provocar problemas”.
Berganza, quien participó en la elaboración de la propuesta, explica que la misma, lejos de incrementar los impuestos, conlleva algunos estímulos como rebajas al impuesto sobre la renta.
Y en esa misma sintonía a lo dicho por Berganza, el Ministro de Finanzas Públicas, Juan Alberto Fuentes Knigth, señala que también la propuesta busca facilitar el pago de los impuestos y extender los mecanismos de control y de combate a la evasión.
El funcionario señala que “se introducirán controles para garantizar que las empresas paguen lo que les corresponde”. Y con emoción, el encargado de las finanzas del Estado explica que ya no se incluirán impuestos extraordinarios y temporales como parte del tema de la renta, lo cual califica como una reivindicación del sector privado.
Hasta ahí todo parece un cuento de hadas, señalan los analistas. La realidad es otra dice el consultor fiscal Oscar Chile Monroy. “Pretenden emitir una nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), según la cual aquellos que pagan el cinco por ciento del impuesto sobre sus ventas o ingresos brutos, al aprobar la propuesta pagarán una tasa del siete por ciento, con el argumento de que en ese régimen se incluyen actividades que tienen una alta rentabilidad, y estos contribuyentes tienen ganancias mayores a los que están en el régimen optativo, explica el experto.
Eso provocaría que las empresas iniciando o saliendo de un año malo, con pérdidas, de todas maneras deban pagar impuestos y eso puede causar una descapitalización. Gravar el capital no es la mejor propuesta, dice González Merlo.
El economista Chile Monroy va más allá al señalar que en los últimos cuatro años la base tributaria ha aumentado con el régimen del cinco por ciento, pues a menor tasa mayor número de tributarios y, por ende, aumento en la recaudación. “Sería más congruente que aprobaran una reducción de ese cinco por ciento, en lugar de aumentarla”, sugiere.
La propuesta de reducir gradualmente la tasa máxima del ISR, de 31 por ciento a 25, regulando los costos y gastos deducibles, debe revisarse con cuidado, ya que si se eliminan o reducen algunas deducciones, la renta imponible podría ser mayor y al final las empresas pagarán más impuestos a pesar de una menor tasa, dicen los analistas.
En el caso del ISR para trabajadores en relación de dependencia se plantea un rango de tasas entre cinco y siete por ciento, para los que ganen más de Q36 mil anuales. Sin embargo, pretenden eliminar la acreditación del Impuesto al Valor Agregado, IVA, y gastos médicos.
Esa medida conlleva aplicar una tasa flat (plana) sobre los ingresos de los trabajadores, lo cual vulneraría su capacidad de pago, explica Chile Monroy. Si no se les da posibilidad de deducir sus gastos y se les grava su renta total, se estaría vulnerando un principio constitucional, agrega el consultor fiscal.
La propuesta aún no ha llegado al Congreso de la República, pero ya ha despertado una serie de reacciones que presagian fuertes discusiones
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Para los analistas, antes de sugerir medidas tributarias adicionales que podrían generar un costo político de incalculables proporciones, el Gobierno debería atacar puntos críticos que son los que están provocando la crisis económica a nivel gubernamental.
Por ejemplo, explica el economista José Guillermo Salazar, si lo que el Gobierno quiere es recaudar más de Q3,000 millones, lo primero es mejorar la administración tributaria, por cuya causa, se calcula, la evasión fiscal supera los Q14,500 millones al año.
Además, González Merlo explica que aún no se ha hecho nada para racionalizar el gasto público. No han logrado demostrar que existe calidad en el gasto de los impuestos del pueblo, pues hay una increíble magnitud de gastos superfluos que es necesario eliminar de inmediato.
“Mientras no exista un criterio cualitativo en el gasto público creo que la ciudadanía no debe permitir una reforma que solapadamente aumenta las cargas tributarias”, dice el perito.
Por su parte, el general Otto Pérez Molina, secretario del Partido Patriota, afirma que la propuesta de modernización fiscal del Gobierno es puro parche, pues en ningún momento asume el compromiso de combatir la corrupción y el contrabando y mucho menos transparentar el manejo del gasto público y la rendición de cuentas. “Está más preocupado en obtener mayores recursos”, señala el político.
“No estamos en contra de que dispongan de más recursos, estamos en contra de que no quieran combatir la corrupción, rendir cuentas, transparentar y elevar la calidad del gasto”, agrega.
“La ciudadanía tiene el derecho de recibir a cambio de sus impuestos mejores servicios por parte del Gobierno y, si así fuera, el contribuyente estaría en ese espíritu de solidaridad”, dice el consultor económico de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, ASIES.
Los tambores de protesta ante la propuesta no han dejado de sonar. El mismo día que fue entregada al Presidente Álvaro Colom, el sector empresarial no estuvo plenamente representado en la actividad.
El adalid de la Reforma FiscalEn un tono sereno y dispuesto a dialogar con todos los sectores de país, el Ministro de Finanzas Públicas, Juan Alberto Fuentes Knigth, expresa que una modernización fiscal siempre encontrará argumentos a favor y en contra. Sin embargo, llama a que prevalezca un sentido de responsabilidad y solidaridad hacia los más pobres.
En la siguiente entrevista damos a conocer el sentir del encargado de las finanzas del Estado.
Tras año y medio de discusiones, la propuesta de reforma fiscal ya está en manos del Ejecutivo, ¿qué esperan como gobierno?
Con los problemas que tenemos como país, estamos convencidos de la necesidad de esa reforma. Primero, porque es un tema de responsabilidad, de parte del Estado, para cumplirle a la población y para hacerlo necesitamos más recursos. Pero además, es un tema de corresponsabilidad de otros sectores los cuales deben apoyar al Estado. En ese sentido, esperamos que exista un sentimiento de equidad y solidaridad, para darle la mano a los más necesitados.
Muchos analistas dicen que no es el mejor momento para una propuesta de esta naturaleza...
Esos analistas siempre van a decir que no es el momento adecuado. Estamos conscientes del panorama, pero precisamente para poder enfrentar esta situación necesitamos un Estado que tenga la capacidad de ayudar y compensar a los más necesitados.
Eliminar exenciones de gastos médicos, seguros y la planilla del IVA, en el caso del trabajador por dependencia, ¿no cree que les afectará?
Bueno, estamos compensando estas medidas con la reducción drástica de la tasa aplicable, pues se estaría bajando de un máximo de 31 a un cinco o siete por ciento. Esto es un efecto de compensación muy importante.
Los especialistas dicen que antes de una reforma fiscal se debe atacar la evasión fiscal, la racionalización del gasto público y la corrupción ¿qué piensa de esto?
Esos argumentos siempre los han usado ante cualquier iniciativa de reforma fiscal. Nos estamos comprometiendo a mejorar la transparencia del gasto público, canalizar mejor el gasto en el tema de seguridad y combatir la corrupción y la evasión fiscal. En el tema del IVA, Guatemala está considerada entre los países de menor evasión en América Latina. Son áreas donde se avanza de manera gradual.
¿Qué piensa del rechazo que ha externado la Cámara de Industria, hacia la propuesta?
Prefiero hablar de la postura cauta que ha externado el presidente del Cacif, creo que esto abre espacios para tener un dialogo sobre este tema, sin entrar a un rechazo total a la propuesta. Creo que es importante el diálogo.
¿No teme que cuando la propuesta llegue al Legislativo ocurra lo que ha pasado en otros gobiernos?
Bueno, una modernización fiscal siempre va a ser difícil en cualquier país. Sin embargo, tenemos la esperanza de que prevalezca un sentido de responsabilidad, para que podamos enfrentar esos problemas económicos y sociales del país.
• Reformas al ISR. Régimen de trabajadores en relación de dependencia: de Q0 a Q240 mil, cinco por ciento. De Q240 mil en adelante, siete por ciento, más un importe fijo de Q12 mil.
• Eliminar exenciones de gastos médicos, seguros y la planilla del IVA. Sólo quedan los Q36 mil de mínimo, la cuota del IGSS, aguinaldo y bono 14 equivalente a un sueldo mensual.
• Bajar la tasa del ISR en forma gradual, del 31 al 25 por ciento. Reducir el límite para las deducciones a 95 por ciento de los ingresos.
• Se proponen mantener la tasa en cinco por ciento sobre ingresos brutos, o subirla al siete por ciento para equipararla.
• Los contribuyentes que reciban dividendos deberán pagar cinco o 10 por ciento de ISR. Las ganancias de capital de contribuyentes asalariados o régimen general se gravarían con cinco por ciento; para los contribuyentes en régimen optativo, 10 por ciento.
• Retención del IVA a distribuidores: retener el 15 por ciento, sobre el total del 12 por ciento de IVA, a productores y distribuidores mayoristas de artículos de consumo masivo. Retener el 15 por ciento sobre el total del 12 por ciento de IVA en las importaciones de productos terminados.
• Se fijará un impuesto a la transferencia de bienes inmuebles de tres por ciento sobre el monto de la compraventa, a partir de la segunda transacción, y se exime del IVA.
• En el impuesto de circulación de vehículos se duplicarán las tasas y se fijaría un mínimo del pago anual de Q220. El monto mínimo actual es de Q110.
• La creación de una ley de Aduanas y modificaciones al Código Tributario, para establecer controles en gastos.
Por Jeovany Ibañez
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