¿Les importa el tamaño?

Profundo en nuestras mentes está el tamaño de nuestro instrumento.  También cuánto le interesa a las mujeres para satisfacerse.  De nada han servido décadas de especialistas desmitificando al tema: aún hoy la mayoría de hombres nos preguntamos si lo tenemos grande o chiquito.  Aquí te enseñamos al respecto.

Estás por entrar a un mundillo de centímetros y pulgadas que miden largos y gruesos.  Nada extraño, lo hacemos siempre, ya sea en un taller o en casa, cuando colgamos cuadros o necesitamos saber el diámetro de una tubería.  Pero aquí vamos a ponderar una parte de nuestro cuerpo, la cual, para bien o para mal, está relacionada con la autoestima.

“Tengo 18 años”, empieza una carta dirigida a una revista erótica, “soy negro y estoy desesperado.  Mi novia, rubia y de ojos azules, dice que si no encuentro pronto cómo aumentar mi tamaño, me echará por la ventana”.

La nota llama la atención por dos razones: primera, el aquejado sufre porque no cumple con un estereotipo (que por su raza lo debería tener muy grande) y segunda, porque ella le exige que lo agrande.  Es decir, le pide algo casi imposible.

Según el zoólogo Desmond Morris en su libro El mono desnudo, el hombre tiene el pene más grande entre los primates, aunque algunos piensen en el gorila, por su fuerza y aspecto fiero.  Esta asociación de tamaño con machismo se confirma, por ejemplo, en la creencia muy extendida en Estados Unidos de que el famoso delincuente John Dillinger lo medía en 24.5 centímetros (10 pulgadas).  Es decir, como era un hombre rudo, sin ley, debía estar bien dotado.

Pero para saber qué es más grande y qué no lo es, debemos establecer un promedio.  Por fortuna ya hay quien lo encontró y es gracias a él que sabremos si estamos por encima o por debajo de la medida ideal.

Si tomamos en cuenta que la mayoría de estudios realizados indican un promedio de entre 13.9 a 14.9 centímetros (5.08 a 5.35 pulgadas) y un grosor de 12.6 centímetros (5.0 pulgadas), las 10 pulgadas mencionadas son una exageración.  Ya nueve sería mucho, pero también ocho son capaces de impresionar; al fin y al cabo son sólo 2.54 centímetros menos.  ¿Por qué nos importa tanto el tamaño, entonces?

En la película Boogie Nights, Burt Reynolds recluta a Mark Wahlberg, después de escrutarlo termina diciéndole que en la industria de la pornografía, más grande es mejor.  Wahlberg representa a la estrella porno John Holmes, ya fallecido y muy reputado, pero esta vez sí confirmado, miembro del club de las 10 (pulgadas), aunque en la película él afirma tener 13 pulgadas (33 centímetros).

Según el Book of World Sex Records el miembro más grande medido científicamente fue el de un hombre que alcanzaba 13.5 pulgadas (34.9 centímetros).  Sin embargo, una enfermera declaró a la revista Marie Claire que vio uno que llegaba hasta la rodilla y era del grueso de la muñeca de su poseedor.  Tal extremo no es único, porque Truman Capote describió el del famoso playboy dominicano Porfirio Rubirosa como “una macana café con leche de 10 pulgadas de largo y el grueso de la muñeca de un hombre”.

En el otro extremo, de acuerdo con el mismo libro, entre los más pequeños se han medido algunos de una pulgada.  Son casos de infantilismo genital, dice el urólogo Jaime Leonel López, causado generalmente por deficiencias hormonales, entre otros factores.

Ahora bien, aparte de la función reproductiva, el apéndice viril también sirve para obtener y dar placer.  ¿Qué tan importante es el tamaño, pero no desde el punto de vista masculino, sino del femenino?

“The kiss of the womb”

Con este título han llegado a diversas cuentas de correo electrónico ofertas spam de productos que prometen aumentar el tamaño y muchos hombres sueñan con que sean ciertas.  Pero, en realidad, a la hora de las horas, tenerlo muy grande bien podría ser poco ventajoso.  De esto hace eco Samantha, en un capítulo de Sex and The City.  Ella, quien siempre se quejaba de que sus compañeros le tocaban de poca largada, tuvo que dejar a uno porque le resultó incómodo, por exagerado.

Y este argumento televisivo, que conste, está basado en hechos reales.  Nina (nombre ficticio) es una chapina que se asume como una mujer promiscua.  Confiesa tener sexo regularmente y con muchos hombres.  Por tanto podemos asumir que tiene experiencia.  “En una ocasión mantuve una relación con un vaquero de oriente.  Lo tenía muy grande y me resultaba muy molesto.  Ni siquiera podía moverme cuando hacíamos el amor.  Además, para él era problemático porque le pedía que no lo introdujera todo, cosa que el tipo, de todos modos, hacía sin miramientos.  Finalmente, tuve que dejarlo”.

Maricela (también ficticio), prostituta, declara que en su gremio si el instrumento es muy largo o muy grueso no es raro rechazar al cliente, porque para muchas de sus colegas podría causar un daño irreversible.  De acuerdo con el doctor López esto no es cierto porque la vagina es un músculo capaz de adaptarse a distintos tamaños, incluso en mujeres que han tenido varios hijos.  Sin embargo, confirma que podría ser doloroso.

En cambio, Rebeca, de 18 años, se sabe enamorada de las grandes ligas.  Dice sentirse cómoda y más satisfecha porque le gusta la sensación de plenitud que le provocan.

Enrique Estrada, doctor en psicología, estima que en este tema hay un toque de fantasía sexual.  Al estilo del tamaño de los pechos femeninos, para muchos hombres hay mujeres a quienes les importa el del miembro masculino.  “El simple hecho de que un hombre se preocupe por su tamaño ya indica que parte de un complejo, alimentado por falta de educación sexual y por suposiciones acerca de la efectividad del uso de ciertos aditamentos, cuando todos sabemos que el secreto no está en las dimensiones, sino en la técnica”.

“En todo caso”, prosigue, “para determinar cuán efectivo es el tamaño para proporcionar placer, es necesario realizar un estudio científico, porque hasta ahora sólo contamos en Guatemala con creencias e imaginaciones”.

No obstante, contrario a las enseñanzas de Freud, las investigaciones científicas han confirmado, una y otra vez, que la máxima sensibilidad está en el clítoris y en los labios, es decir, en la vulva y, por tanto, el largo no es tan importante.  En cambio, algunos estudios sugieren que el ancho, sí.

En un video clandestino que circuló hace algunos años, filmado por un joven despechado para desprestigiar a su ex novia, él le pregunta a ella cuál le satisfacía más, si el suyo o el de su nueva pareja (la base, al fin y al cabo de este tema, compararse) ella le responde, sin ambages: El tuyo porque es más grueso.

De acuerdo con el estudio Penis Size: Survey of female perceptions of sexual satisfaction, publicado en la revista BMC Women’s Health, en junio de 2001, la mayoría de mujeres calificaron mejor al ancho que al largo.  La misma conclusión aparece en otro estudio, de la revista Psychology Today, centrada en investigar a la imagen del cuerpo masculino.


“En Guatemala no hay estudios confiables.  Sin embargo, 18 a 20 centímetros (alrededor de siete pulgadas) sería un promedio aceptable”.  Leonel López, urólogo.


Muy chico, muy grande

El tamaño, de acuerdo con el doctor López, está relacionado con la raza, la estatura, la complexión y la dieta.  No se puede cambiar, con excepción de ciertos casos de obesidad, porque la adiposidad del bajo vientre lo hace aparecer de menor dimensión.  Si te tocó uno pequeño lo mejor es conformarse y aprender a usarlo con la máxima eficiencia.  Varios estudios han demostrado que a la mayoría de mujeres el tamaño no les parece prioritario, pero sí el placer que deriven de la relación con su pareja.  Cambios en la postura, conocer cómo estimular antes del coito y cómo moverse son más importantes que un miembro de descomunales dimensiones.

Los productos que ofrecen aumentarlo no cumplirán su promesa a largo plazo, dice el doctor López.  La administración de ciertas hormonas lo hace sólo durante el tiempo que se tomen.  Las bombas de aspiración al vacío lo llenan de sangre, pero, a cambio, podrían comprimir ciertos nervios lo cual, a la larga, podría causar disfunción eréctil.  Otros ni siquiera se consideran placebos, son simples engaños.  Cabe mencionar, como siempre, que cualquier duda de este tipo es mejor resolverla con un profesional calificado.

Si, en cambio, la naturaleza te dotó generosamente tendrás que ser cuidadoso porque la presión en el otro extremo de la vagina puede resultar muy dolorosa. Es fundamental que la vagina esté lubricada y, si no es así, deberás pedirle a tu pareja que utilice un lubricante.  Finalmente, debes penetrar despacio para dar tiempo a que la vagina se adapte a tu tamaño.  Nada cuesta tener siempre presente que se trata de dar y recibir placer.

Conclusiones

Las partes más sensibles de los órganos genitales femeninos son el clítoris, la vulva (labios mayores y menores) y la sección de la vagina que se encuentra hasta 8.5 centímetros dentro del cuerpo.  Por tanto, se podría colegir que cuatro pulgadas o 10 centímetros son suficientes para satisfacer a una mujer.

La penetración profunda puede resultar incómoda para algunas mujeres, aunque otras la consideran clave para lograr la más alta satisfacción, lo que podría explicarse porque en la parte más profunda de la vagina se encuentra el formix, del cual se sospecha que podría ser un detonante de orgasmos.

Fuente: Penis Resources




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